El movimiento social costarricense NO tiene partido

(A la luz de la inscripción del Partido Alianza Patriótica)

Al menos dos años antes de iniciar la lucha por la defensa de la soberanía nacional ante la inminente venta del ICE durante el gobierno de Miguel Ángel Rodríguez (1998-2002), estudiantes de las Universidades Públicas, estudiantes de los Colegios Públicos, distintos sindicatos, trabajadores, trabajadoras, amas de casa, iniciamos con el Combo del ICE una lucha social que se extendería durante varios años hasta llegar a encontrarse inmersa en la coyuntura del TLC.

Durante este proceso se fueron identificando y saliendo a flote las motivaciones por las que los distintos grupos se iban uniendo a un movimiento social que, vivo y sin necesidad de ser representado por políticos tradicionales, logró ir sumando grupos y gentes tan diversos hasta llegar a conformar ese grupo rico en heterogeneidad, en su capacidad de discutir, pensar, analizar la realidad nacional y aportarle dinamicidad a un país que, durante casi década y media, estuvo pasivo a merced de la burguesía política nacional.

La diversidad que caracterizó al movimiento del NO tuvo la riqueza de ser eso: un movimiento social, que a diferencia de la política tradicional, donde se ponen en evidencia los favoritismos, la pleitesía y el culto a la personalidad, cada una y cada uno de sus integrantes abrió su puerta para que las reuniones de los Comités Patrióticos se llevaran a cabo en su casa y desde ahí construir la propuesta que, al igual que en los más de 100 Comités Patrióticos al final conformados, posibilitaran retener lo que al pueblo costarricense le había costado tanto construir en más de 50 años de historia.

Si la burguesía latinoamericana ha aprendido de algo de los procesos políticos en la región, es a vaciar de contenido la propuesta de los movimientos sociales y usufructuar a su favor. Precisamente eso, y nada más que eso, es lo que significa la reciente Asamblea Nacional del Partido Alianza Patriótica, que lejos de responder a los intereses de la Patria, responde a los intereses de un grupo que, sin vergüenza alguna, se ha autoproclamado el Partido del NO. Este “nuevo” Partido, y digo “nuevo” entrecomillado por que está conformado por políticos provenientes de los mismos partidos que han saqueado a este país durante los últimos 25 años, que al encontrarse hoy sin Partido, ya sea por lo que los mismos liberacionistas han llamado el secuestro de su partido o a la ruptura y el colapso definitivo de la Unidad Social Cristiana, han decidido jugarse el chance de vaciar de contenido al movimiento social costarricense y, como dije antes, usufructuar a su favor.

El movimiento social costarricense NO tiene partido. Sabe y reconoce que los intereses de la Patria podrán ser sólo representados en la diversidad y no en la búsqueda privada del beneficio. El movimiento social costarricense NO tiene partido. Sabe y reconoce que la alianza es fundamental para poder construir propuesta, para poder construir un proyecto de país, para poder construir un Modelo de Desarrollo y no de involución. El movimiento social costarricense NO tiene partido. Sabe y reconoce que la construcción de un PROGRAMA es necesaria para que esta alianza se dé de manera natural, y que son las ideas las que determinarán la ruta a seguir. El movimiento social costarricense, hoy con más sapiencia que antes, sabe y reconoce que es él mismo quien se representa, NO un “nuevo” Partido con las oscuras prácticas del pasado.

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